Dolar en Argentina: los analistas pronostican más debilidad y los operadores buscan protegerse de sus caídas

Dolar en Argentina: los analistas pronostican más debilidad y los operadores buscan protegerse de sus caídas

La pretendida fortaleza americana que propugna Donald Trump, con extrañas imágenes artificiales y declaraciones altisonantes, tiene un reverso de debilidad en los mercados financieros. Más allá de una Bolsa donde la fiebre tecnológica sigue campando a sus anchas, el mantra de las finanzas es no exponer la cartera a los caprichos de la Casa Blanca. El frenético mes de enero que ha deparado Donald Trump y la tormenta financiera en Japón han traído más inestabilidad y exacerbado las expectativas de un dólar débil: el ataque frontal a la Reserva Federal de Estados Unidos con la investigación sobre su presidente Jerome Powell, la fractura con Europa a cuenta de Groenlandia y la rápida subida de los tipos a largo plazo en Japón han llevado la moneda a cambiarse a 1,195 dólares por euro, el nivel más bajo desde el año 2021, tras bajar el 2,7% en una semana. Y el mercado espera más.

“La reciente debilidad del dólar estadounidense parece deberse en gran medida a las inconsistencias de la política internacional y nacional de EE UU, que han minado la confianza de los inversores”, explica David Meier, economista de Julius Baer. “Como resultado, han resurgido los rumores sobre la devaluación de la moneda, lo que ha empujado al dólar a la baja incluso en ausencia de factores macroeconómicos. Aunque se ha debilitado, sigue estando muy sobrevalorada y seguimos esperando una mayor caída”, añade el analista del banco suizo en una visión que es prácticamente el consenso en el mercado.

Los expertos ligan directamente la debilidad de la moneda con la fragmentación política, que incentiva a diversificar la cartera, y con la imprevisibilidad de las políticas de Donald Trump, tanto en el plano doméstico, donde juega un papel clave el cuestionamiento de la independencia de la Reserva Federal, como internacional, con distintas amenazas de guerra comercial cada semana; si el otro día fue Europa el objetivo de la Casa Blanca a cuenta de la negativa a entregar Groenlandia, hoy es el turno de Corea del Sur. “Los activos europeos continúan ofreciendo una alternativa segura y líquida al dólar para los inversores que buscan previsibilidad y estabilidad en la toma de decisiones, lo que debería favorecer al euro mientras Trump permanezca en la Casa Blanca”, explica Enrique Díaz-Álvarez, economista jefe de Ebury.

El movimiento no es ni mucho menos nuevo. La perspectiva de que con Trump llegaban tiempos de dólar fuerte se esfumó poco después de las elecciones. La divisa americana rozó la paridad con el euro días antes de la toma de posesión de Trump en 1,02 dólares por euro; desde entonces ha caído casi el 20%. “La demanda de la moneda de reserva debería ser menor en un mundo multipolar compuesto por distintos bloques [...] la fragmentación geopolítica debería ser negativa para el dólar a largo plazo”, explica Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, que espera más inestabilidad en el mercado de divisas. “De cara a este año, anticipamos la continuidad de la tendencia bajista del dólar; la divisa sigue sobrevalorada según estándares históricos”.

Como ya reflejan las cotizaciones, no se trata solamente de palabras. Y el mercado espera más. El pasado lunes el DTCC (Depository Trust & Clearing Corporation, organismo estadounidense que gestiona entre otras las operaciones de opciones y futuros con divisas) registró la jornada con más volumen desde el 3 de abril, la jornada de caos posterior al Día de la Liberación, de acuerdo con la agencia Bloomberg. Y tomando los últimos cuatro días, la negociación está en récord histórico. Dos tercios de las operaciones sobre el dólar son apuestas por caídas de la divisa americana.

Los mercados de futuros de divisas son utilizados por inversores o grandes corporaciones, y su objetivo es variable: sirven tanto para protegerse contra futuras oscilaciones como para especular y ganar dinero con ellas. En todo caso, la expectativa es de más debilidad de la moneda estadounidense. Así lo reflejan, también, los precios de las opciones. El índice de volatilidad del dólar-euro, que mide el precio de cubrirse contra las caídas del billete verde, se ha duplicado para las operaciones a una semana vista desde mediados de mes.

La situación en Japón y la posibilidad, planteada por la oposición demócrata, de cerrojazo presupuestario como respuesta a la violencia ejercida por la policía migratoria de Trump, han añadido presión a la divisa. El dólar ha bajado un 3,3% contra el yen en seis sesiones, ante la posibilidad de una intervención de Japón, coordinada con EE UU, para frenar una caída de la divisa nipona con potencial para desestabilizar los mercados. Jack Janasiewicz, gestor de Natixis IM Solutions, explica que “la reciente caída del dólar estadounidense es consecuencia del movimiento del yen japonés, ante el ruido del fin de semana sobre una posible intervención. Al mismo tiempo, las amenazas sobre Groenlandia han debilitado la confianza en el dólar estadounidense”.

La pérdida del estatus de divisa de reserva en tiempos de incertidumbre no solo penaliza al dólar, también complica la búsqueda de refugios. Y es esta escasez de certidumbre lo que lleva el oro al punto de ebullición, ya asentado en los 5.000 dólares, un 27% de alza en el año y un 93% desde principios de 2024 (el oro medido en euros sube el 66%). Una evolución que, como apuntó la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, e indica Janasiewicz, es indisociable de la fragmentación geopolítica: “Si se quiere utilizar el dólar como arma sancionando los activos en dólares, la gente se alejará del dólar. Y eso significa oro”.

 

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